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sábado, 28 de septiembre de 2013

Eugenia Rico, autora de "El Otoño Alemán"


13 DE DICIEMBRE DE 2006

XXXVIII PREMIO DE NOVELA ATENEO DE SEVILLA

Poco después de la caída del Muro de Berlín, unos amigos celebran una fiesta que parece no acabar nunca. Ilse, Fátima, Werner y Ulrich pertenecen a la generación Erasmus, que en los años noventa vive el sueño idílico de un mundo que ha abolido las fronteras y la lucha de clases. Se aman, se odian, y alguien muere. Un crimen —o un accidente— que nunca será aclarado.
Aquella celebración interminable pronto acaba en tragedia, y a partir de entonces ya nada será igual. Quince años más tarde se han levantado otros muros más altos, e Ilse regresa al lugar donde todo sucedió para intentar averiguar qué pasó realmente. ¿Pero acaso existe la verdad en un mundo construido sobre mentiras? ¿Todo ha sido como lo recordamos? ¿En realidad somos quienes creemos ser?
El otoño alemán es una historia de amor, celos y tortura psicológica. Pero también es una alegoría de la Europa del último siglo, y un conmovedor relato sobre la pérdida de la inocencia y el final de la juventud.


Una novela de detectives donde el verdadero detective es el lector: el único que puede descubrir por qué la indiferencia es la peor forma de crueldad. Con ella, Eugenia Rico obtuvo el XXXVIII Premio Ateneo de Sevilla, que la confirma como una de las voces más destacadas de la reciente literatura española.
*

Eugenia Rico, asturiana, Licenciada en Derecho y Relaciones Internacionales, estudió Arte Dramático y Guión de Cine, pero lo dejó todo por la literatura.

Publicó su primer cuento a los once años, ganó numerosos concursos de relato y poesía, y viajó por Argentina y la India hasta que su primera novela, los amantes tristes, traducida a seis idiomas le granjeo el apoyo unánime de la crítica. Con la muerte blanca ganó el premio Azorín 2992, elegida por El Cultural de El Mundo, la revista Leer y el Periódico de Catalunya entre las mejores novelas del año. La edad secreta fue finalista del premio primavera 2004 y su ensayo En el país delas vacas sin ojos mereció el Premio Espiritualidad 2005. Con El otoño alemán acaba de obtener el XXXVIII Premio Ateneo de Sevilla.


PRENSA


Faro de Vigo y La Opinión Coruña: Carmen Villar
16 de diciembre de 2006
Eugenia Rico, escritora

"Europa es una isla rodeada de pateras y está en peligro"

"Viajar es como escribir y leer. Es la manera más fácil de gozar y sufrir mucho en un corto espacio de tiempo. La manera complicada es el amor".

La asturiana presentó recientemente en Santiago su novela "El otoño alemán".

Eugenia Rico con Carmen Villar de Faro de Vigo
Eugenia Rico escribe en castellano porque es asturiana, pero casi puede considerarse patrimonio de las letras gallegas por su ascendencia. La premiada autora (Azorín, 2002; Primavera, 2004; Espiritualidad, 2005) acaba de sumar un nuevo galardón con el XXXVIII Ateneo de Sevilla. Recientemente presentó en Santiago la novela culpable: El otoño alemán.
-¿En toda historia tiene que haber un asesino, una víctima y un detective, como dice al principio?
-Sí, pero en algunas historias como en esta el detective eres tú.
-¿Viajar es lo único que prolonga la vida?
-Viajar es como escribir y leer. La manera más fácil de gozar y sufrir mucho en un corto espacio de tiempo. La manera complicada es el amor.
-Dice que si no se conoce la lengua de un pueblo, no se puede conocer a ese pueblo. ¿Qué tal le va con el gallego?
-Eu falo galego. Non moito ben, porque cando era pequena pegábanme. Chamábanme "a galega". Pero non falo galego normalizado. Mi madre es gallega, mi abuelo también y mi padre, como si fuera gallego. Eu xa viña a Santiago facendo o Camiño co meu pai de pequena.
-¿”El origen es uno de los muchos nombres del fin"?
-El origen es el más mentiroso de los nombres del fin.
-Los ricos, dice su protagonista, tienen mejor carácter que los pobres... porque no tienen que competir en la piscina cuando son niños...
-Claro, porque están solos en la gran piscina y cuando salen del agua, sonríen.
-Y ella dice que también son más guapos...
-Porque durante siglos se han casado siempre con las más guapas. Y si no lo son, tienen el tiempo y el dinero para hacerse todos los tratamientos.
-¿”Dime dónde vives y te diré quién eres"?
-No. Dime a quién quieres y te diré quién eres.
-¿Comparte eso de que no hay personas insensibles, sólo personas que no tienen imaginación?
-Sí hay personas insensibles, pero creo que la mayor parte de las personas es porque no se lo imaginan. Es más fácil conmoverse por un perro que se muere a tu puerta que por un niño que se muere a kilómetros de distancia. Hay personas insensibles, pero la inmensa mayoría sólo carecemos de imaginación

-Elegir, ¿es el gran poder que da el dinero?
-Sí, lo que pasa es que a veces la elección es una condena. Condenados a la libertad.
-Dice que crecer es aprender a luchar por lo que tienes y no sólo por lo que no tienes...
-Crecer es aprender a valorar lo que tienes, no sólo soñar con lo que no tienes, pero crecer no debería ser dejar de soñar.
-En cierto momento habla de que los opresores y los oprimidos se mantendrán a lo largo de la historia...
-Es un poco lo de la Biblia cuando Jesús dice que siempre habrá pobres. Aquí la abuela dice que los verdugos tendrán otro nombre, pero serán los mismos; que las víctimas cambiarán, pero los verdugos serán los mismos. Los verdugos son aquellos que no son capaces de padecer con el otro, que no son sensibles. Porque la crueldad en el fondo es no tener la capacidad de empatía, no poder sentir lo que siente el otro, y por eso son así, por eso son verdugos.
-Describe a Europa como un hombre gordo y en peligro.
-Europa es una isla rodeada de pateras. Y está en peligro, como todos los que son inconscientes.
-¿De verdad la vida es sólo una tregua?
-La vida es una tregua entre dos vacíos, por no ser más dura...
-¿Prefiere a la gente que brilla o a la gente con buen corazón, como Fátima?
-Yo prefiero a la gente con buen corazón. Yo creo que hubo un prestigio de la maldad y que ahora tiene que haber un prestigio de la bondad.
*

El Correo Gallego: Xurxo Fernández
Lunes 18 de diciembre de 2006
LA ROSA DE LOS VIENTOS

Henry Miller y los lindes del cortejo

Contaba Beatriz de Moura que su famosa colección La sonrisa vertical (un adelanto cualitativo en la edición española a partir del año 1977) constaba de libros para leer con una sola mano. Ahí se publicaron joyas como Historia del Ojo de Georges Bataille o el sórdido Yo necesito amor de Klaus Kinski.
Poco antes, cuatro narradores habían librado batalla en ese mismo orden de cosas. Uno era francés y se llamaba Boris Vian. Los otros tres eran americanos. Uno de ellos formaba parte de la generación Beat y decía que el lenguaje es un virus venido del espacio exterior. Era William Burroughs. Los otros dos restantes procedían de diversos entornos, todos ellos limítrofes con la contracultura. Eran Charles Bukovski y Henry Valentine Miller.
Éste último era un verdadero esteta. Es cierto que sería conocido por libros como Sexus, Nexus y Plexus, o por Trópico de Capricornio, todos ellos pletóricos de elementos sensoriales próximos a la pornografía. Sin embargo, su extraordinario La sonrisa al pie de la escalera (1948) daría paso a una nueva y rotunda visión lírica que cambiaría el curso de la narrativa universal a mediados del XX.
La Editorial Galaxia ha tenido el buen gusto de traducir una de las obras cruciales de Miller. Es Trópico de Cáncer. La labor, excelente, ha corrido a cargo de Xurxo Borrazás, un admirable polígrafo gallego de nuestra época. Se ha incluido el famoso prólogo de Anaïs Nin, y se respeta una cita inicial de Ralph Waldo Emerson.
Repasar ahora esta cumbre literaria en nuestro idioma es parecido a volver a vivir tórridos, inextinguibles e imborrables amores de juventud.

Xurxo Fernández con Eugenia Rico
*EUGENIA RICO. Con El otoño alemán, la narradora asturiana se hacía con el Ateneo de Sevilla. Lo ha publicado Algaida.
Eugenia Rico ha ido experimentando, desde aquel brillante y terrible La muerte blanca (en Planeta), una evolución muy curiosa. Da la impresión de que las líneas maestras de su narrativa están trazadas con la precisión de un rayo láser. He ahí esa seguridad, esa serenidad casi hindú con que cuenta (ella es consciente de eso; y les recomendaría leer El país de las vacas sin ojos, en MR). Pero el sentido del detalle se ha multiplicado, y su propio colector sensible –esa antena parabólica que poseen las almas nobles– capta matices que cualquier otro no alcanzaría a ver.
Esta historia de intriga europeísta, con material humano extraído de lo que da en llamarse la generación Erasmus, tiene mucho, por su grandeza y su estilo solemne, por sus hábiles hallazgos escénicos y la actuación de los personajes como corifeos, de tragedia griega.

*NÉLIDA PIÑÓN. Volvió a aparecer en nuestro país la gigantesca novelable. Esta vez, en la reunión del PEN Clube. Bienvenida siempre, querida amiga
*


ABC: Evaristo Amado
22/12/2006

«Hay historias que uno tiene que contar antes de que desaparezcan»

Con raíces gallegas -«Mi madre es gallega, de Lugo, como mi abuelo; soy de la parte de la «raia asturiana»»-, la corta pero intensa trayectoria de Eugenia Rico la coloca a las puertas de completar una tetralogía sobre la que subyacen los cuatro elementos. La última entrega -el fuego-, tendrá una gran relación con A Fonsagrada. El auga se esconde bajo «El otoño alemán»: «Es a la vez pregunta y respuesta, un espejo, pero también puede ponerse turbia», explica.

-¿Por qué el otoño?
-La novela tiene lugar en tres períodos diferentes de la Historia. En tres otoños. El primero es el de la llamada «noche de los cristales rotos» en Alemania (gran progromo contra los judíos alemanes, sus comercios y sinagogas acontecido en noviembre de 1938, orquestado por el gobierno nazi). Una abuela intenta salvar a un amigo judío, pero más tarde asume una culpa colectiva de todo el pueblo alemán.
No siendo nazi, se proclama nacionalsocialista para soportar la culpa de aquellos que lo fueron. También trata esa etapa sobre el milagro alemán de las mujeres, que soportaron el peso de la sociedad en la guerra y la postguerra.
-¿Y el segundo y terceros?
-El segundo otoño es el de la caída de Berlín: la primera vez que salimos de Europa a buscar un sueño. Es el otoño de la generación Erasmus. Cuando aparece, en 1992, íbamos a comernos Europa. Ahí empieza la historia principal. El tercero es un período donde el protagonista revive su vida, intentando conquistar otra manera de ser feliz. Averiguará que la muerte está en el centro de una tela de araña en torno a Fátima, que en la novela es el Otro.
-Ha llegado a declarar abiertamente que «El otoño alemán» se trata de una novela política. ¿Es una afirmación peligrosa, al menos comercial e ideológicamente, en los tiempos que corren?
-Sí, es una novela política, en la que teñí de color la Historia en blanco y negro. Estamos en un mal momento de literatura de «hit-light». Aunque asumo que ser valiente puede ser suicida. Quiero contar cosas que están pasando más allá de la literatura de usar y tirar. Como cuando en Galicia se levanta la niebla del valle.
-«Cuando muere un anciano es como si muriera una biblioteca»...
-Es una frase que escuché a mi padre, más tarde supe que no era de él... (sino de Hampate Ba, escritor de Mali). Hay historias que tienes que contar antes de que desparezcan.
-¿Por qué ese canto tan encendido a la generación Erasmus?
-Porque esa generación es la de la utopía. El año Erasmus es el año del cambio, el del ciclo en el que comienzas a perder el complejo de la infancia para ver de otra forma el mundo. Quise escribir en un principio la novela en varios idiomas. Desistí, porque me pareció imposible.
-¿Cuál es la situación de la novela actual?
-No se pueden repetir fórmulas manidas. Estamos en el momento de una generación nueva, que se siente como el «foie gras» en el bocadillo.
-Una cierta visión de la historia es lo que también ofrece su libro...
-La historia de todos los días, la que no es como nos han contado. Los conflictos del pasado se está repitiendo, como en la Guerra de los Balcanes. Europa vive el sueño alemán, es una isla asediada por las pateras y acechada por los peligros de su propia complacencia.
-La búsqueda de la felicidad es el «leit-motiv» que apuntala el libro. ¿Qué descubre finalmente su protagonista?
-Que en la única búsqueda de la felicidad, a veces están a punto de ganar los buenos.
*

Galicia Hoxe
Maré

A escritora retrata o soño europeo en “El otoño alemán”, novela galardoada co Ateneno de Sevilla que presentou onte en Santiago.

Os premios literarios xon para Eugenia Rico “a única maneira de sobrevivir dos autores que escriben con dignidade”, así o expresou onte a escritora asturiana que acaba de presentar en Compostela El otoño alemán, XXXVIII Premio de novela Ateneo de Sevilla, e que configura a primeira parte dunha tetraloxía coa que simboliza a auga como parte dos catro elementos.
A crónica da historia de Europa durante o século XX ata principios do XXI compílase en El otoño alemán a través de varios amigos que pertencen á xeración Erasmus e que se ven envoltos nunc rime. A novela “deixa de lado a emigración española en busca dun pedazo de pan” para descubrir o momento no que “os españois nos aliamos a Europa” e “emprendemos o soño europeo” manifesta a escritora. Igual que a imaxe de portada a obra “mostra a historia das últimas décadas” en branco e negro, ó que se lle engade “a cor das paixóns e dos sentimentos” subliña a galardoada co Premio Primavera 2004.
Xestada hai quince anos e coa experiencia d apropia autora como estudante Erasmus, El otoño alemán busca “como todos los libros a felicidade” e deixa avista tras a caída do muro de Berlín “os novos muros que se levantan moito máis altos, como os que separan os ricos dos pobres”.
A conquista da felicidade, o diferente, un crime ou paso do tempoe da mocidade son os elementos que van tecendo a trama desta novela. Unha das protagonistas, Ilse “ten que descubrir para poder seguir vivindo como sucede o crime” pero na obra “o único detective é o lector” que segue a “investigación moral de como podemos ser felicies” afirma a gañadora do Premio Azorín.
O tempo sempre presente na novela “correo como a auga” que “se escapadas mans” duns personaxes cuxo obxectivo é deter o tempo e reter a mocidade nun momento no que “cada vez a xuventude se alonga máis” engade a escritora.
Da súa propia experiencia tamén bebeu para crear o personaxe da avoa Gretraud, xa que Rico coñeceu as protagonistas do milgre alemán, as viuvas dos represaliados que “reconstruiron Alemaña”.
Con máis de catro galardóns ás suas costas, a autora asturiana manifesta que “neste momento de marcadotecnia total, no que gasta un millón de euros en promocións antes de que saia a novela”, os premios “son a única forma de sobrevivir como escritor humana, económicamente e tamén facer amigos lectoras” se o que queres é facer una novela con dignidade, explica a edscritor, quen subliñou a importantcia de recibir o Ateneo de Sevilla, o ser a terceira muller en recollelo tras 40 edicións.
*

AGN Axencia Galega de Noticias: Anxa Correa
15/12/2006

Eurgenia Rico ambientará a súa próxima novela en Galicia, segundo anunciou a AGN. A súa nova obra formará parte dunha tetraloxía, da que forma parte tamén “El otoño alemán”, co que acadou o Premio Atneno de Sevilla.
Mentres que “El otoño alemán” “es agua”, explica a autora, a súa seguinte obra será “fuego”, una novela telúrica da que non quixo adiantar máis nada debido a súa superstición.
A escritora, que viviu en Galicia durante una época coa súa nai e o seu avó, ambos galegos, salientou do noroeste penínsular a súa “humidade”, que fai que nazan aquí “quimeras como la Santa Compaña”. “La humedad hace que te confundas con el medio”, precisou a autora de “La muerte blanca”, ao tempo que indicou que o ambiente de néboa que se dispersa se corresponde con “cómo debe transformarase la novela al final”.

Literatura

Rico cre que agora “no es concebible” facer literatura na que o lector non sexa complice, aínda que hai que “ogrecerlle algo diferente” A autora considérase “muy afortunada” pola súa “suerte” cos premios literarios o expresou a súa satisfacción por ter acadado  o Ateneo de Sevilla, un premio que no seu día distinguira a Caballero Bonal e a Juan Marsé.
Por outra banda, opina que existe “mucho conservadurismo y misoginia”, así como “grandes impedimentos” para que as xeracións máis novas cheguen ao público. Rico tamén criticou a “mercadotecnia brutal” que se está dando na literatura española, e recoñeceu que os premios literarios se teñen convertido na “única manera de sobrevivir” nunha época na que todos somos “Un gran señor de la Edad Media” e na que “leer es más provocador que fumarse un porro”.

“El otoño alemán”

En “El otoño alemán”, Eugenia Rico parte da súa experiencia persoal como estudante con bolsa de Erasmus para contar una historia de busca da felicidade e a nostalxia. A novela, cualificada de “interactiva” pola propia autora, constitúe uha “alegoría de Europa”, na que os personaxes “se aman, se odian y al final, se matan”. A obra intenta “poner en color los frescos en blanco y negro de la Historia”.


Europa Press: Rosa Ruiz
6-12-2006

La escritora asturiana Eugenia Rico promocionará la próxima semana, el 13 de diciembre, en Santiago de Compostela su última novela, que tiene que por título “El otoño alemán” y fue la obra ganadora del XXXVIII Premio de Novela Ateneo de Sevilla 2006.

Editada por Algaida, “El otoño alemán” es una historia de amor, celos y tortura psicológica, pero también es una alegoría de la Europa del último siglo y un conmovedor relato sobre la pérdida de la inocencia y el final de la juventud.
Se trata, según la editorial, de una novela de detectives donde el verdadero detective es el lector: el único que puede descubrir por qué la indiferencia es la peor forma de crueldad”. Con esta obra, Eugenia Rico obtuvo el XXXVIII Premio Ateneo de Sevilla, que la confirma como una de las voces más destacadas de la reciente literatura española.
La trama de la novela parte de poco después de la caída del Muro de Berlín, cuando unos amigos celebran una fiesta que parece no acabar nunca. Ilse, Fátima, Werner, Ulrich pertenecen a la generación Erasmus, que en los años noventa vive el sueño idílico de un mundo que ha abolido las fronteras y la lucha de clases. Se aman, se odia, y alguien muere.
Un crimen o un accidente que nunca será aclarado marca el final de aquella celebración interminable y a partir de entonces ya nada será igual. Quince años más tarde se han levantado otro muros más altos Ilse regresa al lugar donde todo sucedió para intentar averiguar que pasó realmente.

FOTOS DE LA ESCRITORA EUGENIA RICO EN LA PROMOCIÓN EN SANTIAGO


Eugenia Rico con María Arias



Ramón Castro de Onda Cero con Eugenia Rico
TVG  Televisión de Galicia - Eugenia Rico

Peridostas de TVG con Eugenia Rico

Eugenia Rico, escritora

lunes, 16 de marzo de 2009

Antonio Soler: “El camino de los Ingleses” y Javier Puebla: “Sonríe Delgado”. Premio Nadal 2004


27 de febrero de 2004

Antonio Soler "El camino de los Ingleses", Premio Nadal

El universo de primeros amores, sexo, obsesiones, conflictos, desconcierto y amistad, es el entorno en el que se desarrollan las vidas de los personajes que configuran la historia de este grupo cuyos miembros viven al margen del éxito, se debaten entre la inocencia y la madurez e intentan eludir la desorientación y la desazón ensoñando un quimérico porvenir.

Sinopsis
Un poeta que no escribió ningún verso, una mujer que hizo un anuncio de polvos de talco y pensó que era Lana Turner, una chica que anhelaba ser bailarina profesional y recibía clases gratuitas de samba en un local nocturno o un muchacho que justificaba el abandono de su padre imaginando que se lo había llevado una noche de tormenta y que la lluvia lo devolvería, como a las ranas, en un lugar aleatorio, son algunos de los personajes de El camino de los ingleses. Unos personajes que viven en el período entre la adolescencia y la edad adulta, en la que los sueños empiezan a desquebrajarse y la vida plácida y despreocupada empieza a teñirse con las oscuras nubes del incierto futuro. En esta etapa de cambio permanente, el grupo es el último fortín donde el piso es todavía firme y donde las reglas son todavía ajenas al exterior.
Antonio Soler nos brinda con agudeza, ironía y picaresca, un magistral retrato del último verano de la adolescencia.

Antonio Soler (Málaga), ha sido Premio Primavera en 1999 con la novela El nombre que ahora digo, Premio Herralde en 1996 y Premio Nacional de la Crítica en 1997 con Las bailarinas muertas. Recibió también el Premio Andalucía de 1993 con Modelo de pasión. Es autor asimismo del libro de relatos Extranjeros en la noche y de las novelas Los Héroes de la frontera (1995) y El espiritista melancólico (2001). Sus obras han sido traducidas a siete idiomas. Ha realizado numerosos trabajos como colaborador de prensa y guionista de televisión.


Javier Puebla “Sonríe Delgado” Finalista Nadal

Sinopsis
Sonríe Delgado narra la historia de Frederic Traum, un personaje nebuloso que, en Beirut, encuentra en la calle a un hombre in artículo mortis, Alberto Delgado, funcionario de la embajada española, con el que hace un insólito pacto: intercambiarán sus personalidades –lo que borraría el oscuro historial de Traum- con la condición de matar a Ana, una mujer que vive en Barcelona, de la que el moribundo desea vengarse.Con el aparo de su nueva personalidad, el falsario protagonista inicia su nueva vida en España tejiendo diferentes ardides para conseguir sus planes, entre los que se incluye el cumplimiento de su parte del trato con Delgado, para lo que Traum llega a inventar un nuevo personaje que cierra el círculo de este caleidoscópico juego de apariencias en el que nada es lo que parece, en el que el bien y el mal son complementarios y en el que incluso la vileza tiene su propio código de honor.
Javier Puebla nos ofrece una brillante narración en la que los equívocos, el erotismo y la maldad son los ingredientes fundamentales para urdir una trepidante comedia negra de enredo.

Javier Puebla (Madrid), es escritor, periodista y director de cine. Ejerció funciones diplomáticas en Dakar. Columnista del diario la Opinión y profesor de escritura creativa y microrrelatos. Ha publicado las novelas Murciatown y Aquel anciano pájaro y los libros de relatos Adela tenía una mariposa (gris) en cada ojo y Aullidos de antirealidad y ha sido premiado en los concursos Silverio Lanza y La Ventana de la Cadena SER.

Cuando promocioné en Santiago a los escritores Antonio Soler y Javier Puebla, hacía aproximadamente un mes que los dos autores habían sido galardonados con el Premio Nadal, el más antiguo de los premios literarios que se conceden en España. El escritor Antonio Soler ganó el Premio Nadal con la novela El camino de los ingleses, con la que alcanzó tal éxito que su amigo, el actor y director malagueño, Antonio Banderas, se animó a hacer la película, adaptando la novela al cine y siendo guionizada por el propio autor Antonio Soler. Llegó a la gran pantalla en el año 2006. La película obtuvo dos nominaciones a los Premios Goya y en el festival de Berlín consiguió el premio Europa Cinemas Label de la red de salas europeas. De esta película guardo con mimo el DVD junto al libro del guión cinematográfico que me regaló y dedicó Antonio Soler.

Antonio Soler y Antonio Banderas



Guión cinematográfico de Antonio Soler


El escritor Javier Puebla quedó finalista del Premio Nadal con la novela “Sonríe Delgado”. A Javier le acompaña desde siempre una pequeña agenda que guarda como un tesoro en el bolsillo del pantalón, en la que toma nota de todo aquello que le pueda servir para alguna de sus novelas. De la agenda extrae unas cartulinas, tamaño tarjetas de visita, impresas en ambas caras con microrrelatos, que titula “El cazador de cuentos”, que ha escrito diariamente durante un año. Me regaló tres: “La Amante”, “Su único Reino” y “Dicen que en la Cúpula de la Catedral se Esconde un Cyborg”.

El cazador de cuentos




ENTREVISTAS

LaVoz de Galicia: Concha Pino
Titular: “El ganador evoca el regalo que le supuso el premio San Clemente

El autor recogió en su día el premio en el Rosalía en 1996, el galardón estudiantil por su segunda novela.
El ganador y el finalista del premio Nadal, Antonio Soler y Javier Puebla, estuvieron en Santiago para promocionar sus respectivas novelas. Si para Puebla, autor de Sonríe Delgado, quedar de finalista representa “entrar en un juego, cerrado y pequeño, en el que no entra cualquiera, además de un marco que suaviza la novela, que sería más dura para el lector de no ser finalista”, para Antonio Soler el Nadal significa “como un ajuste de cuentas, porque es el premio que a todos los que de jóvenes teníamos veleidades literarias nos hubiera gustado ganar”.
Pero este autor, que ha logrado galardones tan relevantes como el Herralde y el Primavera de novela, el de la Crítica de Andalucía y el Nacional de la Crítica, “los premios están muy bien, pero no definen una obra literaria. Sirven muy bien para este circo en el que se ha convertido la literatura.
Antonio Soler también figura en el palmarés de los premios Arcebispo Juan de San Clemente que convoca el instituto compostelano Rosalía de Castro y que conceden alumnos de bachillerato de toda Galicia. Fue premiado en la tercera edición, en el apartado de novela en castellano, por Los héroes de la frontera, su segunda novela. Y dice que fue “un regalo, el premio del lector puro, el que te llega de verdad”.
La novela ganadora del Nadal El camino de los ingleses, aborda el difícil paso de la adolescencia a la edad adulta. Aseguró que el tema no significa “tanto como lo que aporta, porque creo que ser escritor, es una forma de mirar el mundo y yo intento tener mi propia mirada y contársela a los demás”. De la adolescencia le parece hermosos el idealismo, “lo que aspirábamos a ser quizá no conseguimos, porque la vida nos va poniendo capas finísimas de polvo encima de los sueños, y cuando han pasado los años te das cuenta que no eres aquel que querías ser. Intento rebelarme contra eso, y esa pugna tiene mucho de literaria, y quizá por eso decidí contar el inicio de ese pulso que debemos mantener con la vida, esa limpieza de polvo”.
A Javier Puebla le salió una novela negra, aunque afirma que no tenía ninguna intención de género al escribirla, “porque a mi me elige el tema y sale la novela. Esta es una historia que para mi es inquietante.



AGN Axencia Galega de Noticias: Antonio Soto
Titular: “Algunos éxitos sociales esconden una derrota íntima y profunda”

En el periodo entre la adolescencia y la edad adulta, los sueños empiezan a resquebrajarse y la vida plácida y despreocupada va dando paso a la incertidumbre. Los cambios son permanentes en este tiempo en el que se entrecruzan los primeros amores, el sexo, los conflictos, las obsesiones. Se vive todavía al margen del éxito, en donde con cierta frecuencia terminan emboscándose profundas derrotas íntimas.

-Con esta línea argumental, Antonio Soler, ganó el Premio Nadal 2004. “El camino de los ingleses”, es una historia instalada en el último verano de la adolescencia, en el que ya se divisa, la madurez, ¿es la patología del desencanto?
-Yo digo que es la vejez, porque creo que la madurez es el término en el que uno establece el pulso con la ilusión, con los sueños que se tienen y porque es cuando todavía no se ha rendido. El desencanto de verdad lo que produce no es madurez, sino vejez. Otra cosa es que te vayas desencantando por el camino. Pero si todavía tienes fuerzas para reponer ese desencanto estás en el territorio la madurez, que es cuando renuevas, cuando ves que algo cae e intentas levantarlo. Ahora, cuando ya te rindes, no es madurez, es carne de tumba ya.
-La plena vejez supone entonces el desencanto absoluto…
-Si, pero yo he encontrado mucha gente anciana de 40 años. Ese es el problema, cuando también te has dejado vencer y no ya cuando te ha vencido la edad biológica.
-¿Qué hubiera sido para usted el Nadal si en vez de ganar hubiese quedado de finalista o entre los diez últimos o entre los diez últimos?
-Si hubiera quedado entre los diez últimos, probablemente, no me hubiera enterado. Si hubiera sido finalista me hubiera gustado menos, pero mi novela habría seguido siendo lo buena o mala que es con independencia de eso. Y, al final, yo creo que eso es lo que importa, porque los premios y el Nadal están muy bien y se repite hasta la saciedad que forma parte de la literatura española, pero eso es la anécdota, el hecho real es la novela en sí, y eso es lo que al final le importa a un escritor.
-¿Los sueños de la juventud son los recuerdos de la madurez?
-Creo que el trabajo de la vida es bastante más sutil y que el día a día va incorporando en los sueños pequeñas capas de polvo, forjando una finísima capa que cuando han pasado 20 o 30 años, aquellos sueños están un poco enterrados. Además, si te dedicaras todos los días a recordar cuales son tus sueños intentarías quitar esa película de polvo y mantenerlos en vivo. Muchas veces, lo que ocurre es que tienes 45 o 50 años y, de pronto, miras atrás y te das cuenta de que eses otro del que querías ser. Ahí puede haber un choque fuerte, pero no es un ejercicio que se haga día a día.
-¿Cuántas veces ha salido y ha entrado en “El camino de los ingleses?
-No he aprovechado anécdotas de mi vida para ponerlas ahí. Si acaso, hay algunas historias que le ocurrieron a amigos y que me parecieron lo bastante chispeantes o con el suficiente interés para recogerlas. No es desde luego un libro biográfico en ese sentido. Lo que ocurre es que todos hemos tenido unas experiencias similares en la esencia en esa época de la vida. Algunos lectores me dicen que se reconocen en los protagonistas de esta novela y que ellos también tuvieron un periodo de su vida que fue muy parecido.
-¿La juventud puede estirarse como una goma durante los 35 años que algunos hijos tardan en abandonar el domicilio de sus padres?
-No sé si un chico de 35 años que vive con los padres es un joven. Hay casos en que la pura economía prolonga la estancia. En otros es pura comodidad, por estirar la vida dentro del útero, del huevo, pero creo que la juventud se estira de otro modo, porque tomar las riendas de tu propia vida y vivir a tu aire y de otro modo es una forma de ser joven. Lo otro, es voluntario, creo que es más bien indolencia, una sensación acomodatoria que me da la impresión que poco tiene que ver con la juventud.
-Habla usted de que la madurez nace a partir del desequilibrio…
-La época de esta primera juventud no es que sea un desequilibrio, es un auténtico terremoto. A mi no me gustaría tener 18 años, porque todo se mueve a tu alrededor y nada tiene un mínimo de estabilidad. Los jóvenes, más los chicos que las chicas, son completamente inseguros sobre su vida sentimental y sexual, laboral o económica. Por eso digo que es una época de bastantes incertidumbres.
-¿Al final, el éxito o la falta de él es lo que queda?
-Si, pero había que cuestionar que es el éxito, porque el éxito profesional a veces, es una parcela muy pequeña. Uno de los personajes de esta novela, del que sabemos algo 25 años después, es un abogado de cierto prestigio al que le van las cosas bien, pero internamente tiene una sensación de derrota importante. No se considera una persona de éxito porque siente que fue un cobarde en un momento dado de su vida, demasiado complaciente y que a la hora de la verdad no pelea donde tenía que pelear. Yo creo que lo importante es saber que el éxito y a costa de qué se obtienen determinados resultados. A veces, algunos, éxitos sociales lo que esconden de una derrota íntima profunda.

***

Faro de Vigo: Carmen Villar
Titular: “Cuando has muerto muchas veces, no te preocupa morir” (Javier Puebla)

Él podría no ser él. Al menos si sigue los dictados de la novela con la que quedó finalista del Nadal, “Sonríe Delgado”. El madrileño Javier Puebla, al margen de lo que relate, es escritor y ejerció funciones diplomáticas en Dakar. Y con ese yo, y otros yos que no son, construye una novela negra sobre identidades suplantadas y una vida al límite.

-¿Lo que ocurre en la vida es “atreverse a saltar al vacío”?
-En la mía sí.
-¿Y no teme darse un golpe mortal en la caída?
-Cuando has muerto muchas veces, no te preocupa el morirte una vez más.
-¿Y cuantas muerte lleva?
-Bastantes
-Pero, ¿está contento con su vida actual o suplantaría a alguien como su personaje?
-En un principio estoy abierto a cualquier posibilidad. Si fuese capaz de hacerme pasar por una chica, incluso a ti. Cualquier vida que no es la tuya es un viaje, una experiencia nueva.
-Tanto suplantar… ¿no será que su personaje tiene miedo a ser él mismo? ¿Y usted?
-El artista, al menos en mi caso, es un poco una fuga hacia delante. Yo no me considero así o así. Yo soy un poco cueva de almas. Al ser escritor, te puedes transformar. Si uso la voz de Federico Sueño (con la que incluso he publicado un libro) me siento más ancho. Antes de escribir me pongo despiadado y me importa todo un pimiento y saco su voz.
-En el mundo-escenario…
-Si, el mundo es un escenario. En el cine también me lo tomo así y uso escenarios y gentes reales en las que busco un personaje. Y hay un punto en que es como un circo. El truco reside en no tomárselo muy en serio.
-¿A uno mismo tampoco?
-A uno mismo tampoco porque nosotros mismos somos el punto de referencia. La primera relación que tienes en el mundo es contigo, desde que te levantas hasta que te acuestas.
-¿Qué le parece la promoción? Todos se quejan…
-A mi me encanta. Esto es escribir. Yo, cuando inventé a Frederic Traum, me lo inventé como una persona real. Tú llagabas a mi casa, verías dos tazas de café y yo te contaría que se acaba de ir Federico, que está loco y que se va de mercenario al Líbano… Lo que siempre me ha gustado es escribir sobre la piel de la realidad. Me parece muy superior que escribir sobre un libro. Por eso la promoción es genial. Yo soy vitalista. Necesito contactar con la gente.



El Correo Gallego: Xurxo Fernández
La Rosa de los Vientos
Titular: Primavera de rosas literarias

La primavera, como antaño en la vieja Auriense, trae un río plagado de pepitas de oro. Como las dos obras que se han hecho acreedoras al Premio Nadal 2004.Ganó Antonio Soler (El camino de los ingleses), que ya había hecho estremecer a críticos y lectores con obras tan personales como El nombre que ahora digo o con Los héroes de la frontera, que le valió el Premio San Clemente. En la obra se ha construido un sólido arquetipo, perfectamente reconocible para cualquier país.Se trata de rescatar el tiempo de la adolescencia, con todo su horror y fascinación, con lo que tiene de hermoso y de terrible. Algo semejante a lo que produce en otra época y otro ámbito, Cumbres Borrascosas. Dante Gabriel Rossetti llegaría a decir de ella: “La acción transcurre en el infierno; los nombres, por alguna extraña razón, son ingleses”. Aquí pasa lo mismo. Los personajes son Miguelito Dávila, Paco Frontón o Babirusa, pero podrían ser Pichula Cuéllar o el joven Grass de El gato y el ratón, portadores –también ellos- de un incontrolable destino.
Por su parte, Javier Puebla quedó finalista con Sonríe Delgado, obra visceral, hecha como a puñetazos, que está cercana al género thriller –un cambio de identidad para cometer un asesinato, muy en el tono de la obra Extraños en un tren de Highsmith-Hitchocok- pero que va mucho más allá.

Javier Puebla y Antonio Soler